Marbella, agosto de 1986. En torno a la media noche Isabel Preysler, Miguel Boyer y Mario Vargas Llosa, a quien acompañaba su esposa Patricia, salen del restaurante La Fonda tras compartir mesa y mantel. Sonrientes, bronceados, relajados... La escena mostraba a la pareja del momento, Boyer-Preysler, apenas cuatro meses después de que su amor clandestino se hiciera público con otras fotografías consagradas a certificar la evidencia: Isabel y Miguel estaban enamorados. Los Vargas-Llosa aparecían como mera comparsa. Es bastante improbable que quienes disfrutaron de aquella cálida velada se les pasara por la imaginación que, casi 30 años más tarde, protagonizarían un triángulo amoroso en el que algunos ven un novelón y otros, un folletín.

Vargas Llosa imaginando lo que conseguiría décadas más tarde: desnudar a la Preysler.
Vargas Llosa imaginando lo que conseguiría décadas más tarde: desnudar a la Preysler.

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20 Aug 2015