Los estadounidenses no olvidan lo ocurrido el 11-S, por lo que cualquier incidencia a bordo de un avión la llevan al extremo. Lo último ocurrió el pasado miércoles, cuando el piloto de un avión de la compañía Chatauqua Airlines que cubría el trayecto entre Carolina del Norte y Nueva York, decidió ir al cuarto de baño poco antes de realizar las maniobras de aterrizaje con la mala suerte de que se quedó encerrado en el cuarto de baño. Nervioso, comenzó a golpear fuertemente la puerta, lo que alertó a un pasajero que acudió al rescate.

En su intento de ayudar, se dirigió a la cabina para intentar explicarle al copiloto, a través de la puerta cerrada, lo que estaba ocurriendo en el baño.

Ante la escena, la tripulación empezó a temerse lo peor. El copiloto pensó que se trataba de un ataque terrorista y así se lo hizo creer a la torre de control:

"El piloto ha desaparecido, tengo a alguien con un fuerte acento extranjero tratando de acceder a la cabina ahora mismo y trato de lidiar con la situación".

A continuación matizó que "el capitán desapareció cuando fue a usar el baño. Me han dicho que está atrapado en el baño y alguien con un fuerte acento extranjero me está dando una contraseña para entrar a la cabina, pero no le voy a dejar".

Fue entonces cuando los controladores optaron por permitir que el avión realizara un aterrizaje de emergencia. Y fue en ese preciso instante cuando el piloto logró salir del baño, presentarse en la cabina y dar las oportunas explicaciones a la torre de control: "no hay problema, no hay amenaza".

Según la cadena ABC, algunos aviones de combate fueron puestos en alerta y salieron de sus hangares para resolver el conflicto. Finalmente, el vuelo aterrizó sin problemas en Nueva York, y después de la supuestamente desternillante reunión entre el FBI, la Policía y las autoridades aeroportuarias, se dio el incidente por concluido.
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23 Nov 2011